martes, 8 de agosto de 2017

La Revolución de Octubre, sus lecciones para los trabajadores y los pueblos



Hace 100 años el proletariado ruso marcó el camino por el que los trabajadores y pueblos del mundo deben transitar para conquistar su emancipación.
 
Sus huellas son imborrables, a despecho de quienes han intentado por todos los medios eliminar de la memoria el día en que los obreros descubrieron el sol en medio de la noche.
 
La revolución socialista de 1917 fue la respuesta histórica del proletariado revolucionario al capitalismo y a toda sociedad basada en regímenes de explotación y opresión, convirtió en realidad una aspiración social, una predicción política; fue la confirmación práctica de la validez de la teoría del socialismo científico, el marxismo, elaborada por Carlos Marx y Federico Engels, de sus análisis respecto de la inevitabilidad de la decadencia y hundimiento del capitalismo, del papel que la clase obrera cumple para ese ocaso y para el florecimiento de una sociedad caracterizada por la igualdad social, el progreso y el bienestar para las clases trabajadoras: el socialismo, primera etapa hacia el comunismo.
 
Octubre de 1917 dio luz a una nueva época, la época del imperialismo y las revoluciones proletarias. Ahí reside su carácter histórico internacional. Desde entonces el capitalismo ha experimentado muchos cambios, hay un enorme desarrollo tecnológico, científico, se han innovado los procesos productivos, pero nada de ello ha modificado su naturaleza, sus contradicciones fundamentales, la explotación entre seres humanos, es más, se han agudizado constantemente, al igual que ocurre con las contradicciones interimperialistas y las existentes entre el imperialismo y los países y naciones dependientes, factores presentes cuando los obreros rusos derrotaron a un régimen monárquico y, luego, a uno de carácter burgués.
 
Los bolcheviques, bajo la genial dirección de Lenin y Stalin, dejaron una enorme lección para la historia. Evidenciaron que la revolución del proletariado se organiza actuando con flexibilidad táctica y con la mirada en el objetivo estratégico; otorgando respuestas creadoras a las situaciones concretas que se presentan en la sociedad; confiando en la iniciativa de las masas; combatiendo toda manifestación de oportunismo y revisionismo; utilizando todas las formas de organización y lucha, pero entendiendo que solo es posible aniquilar el poder de los enemigos de clase ejerciendo la violencia revolucionaria organizada de las masas. A su vez, demostraron que para todo ello es imprescindible que el proletariado cuente con su partido independiente de clase: el partido comunista de nuevo tipo.
 
Esta revolución, entendida como el proceso previo a la conquista del poder y el período en el que se construyó el socialismo, dio significativos aportes teóricos al marxismo, lo desarrolló acorde a la nueva época. Vladimir Ilich Lenin elevó el marxismo a una nueva etapa, al marxismo leninismo, que se convirtió desde entonces en la guía del proletariado y los pueblos en la lucha por la revolución y el socialismo, junto con José Stalin, estrategas de la revolución y de la construcción del socialismo, dieron un invaluable aporte teórico y práctico a la doctrina del socialismo científico.
 
Durante los años en los que los principios marxista leninistas orientaron el proceso de construcción del socialismo, éste demostró su superioridad frente al capitalismo en todos los terrenos: económico, social, científico, cultural, deportivo. El socialismo demostró su capacidad para atender y resolver las necesidades de los trabajadores, para su conversión en clase dirigente; permitió el acceso a la tierra a millones de campesinos; emancipó a la mujer de la opresión patriarcal y la explotación feudal burguesa; liberó a las nacionalidades de la opresión nacional a través del ejercicio del derecho a su autodeterminación; reconoció derechos colectivos de los pueblos hasta entonces inexistentes en el planeta; liberó la potencialidad reprimida en la juventud; llevó la ciencia, las letras, el arte, la cultura, a quienes antes vivían en la ignorancia; con la economía planificada estableció el uso racional de fuerzas productivas y de los recursos naturales; despertó a todo un pueblo que se sintió creador de un nuevo mundo; dio un gran salto en el proceso de emancipación de la humanidad. 
 
En la Segunda Guerra Mundial, con el glorioso Ejército Rojo, dirigido por Stalin, aplastó a la bestia nazi-fascista, expresión de la política más reaccionaria de la burguesía internacional. En este contexto, varios pueblos de todos los continentes emprendieron procesos revolucionarios de liberación social y nacional que fortalecieron el campo socialista.
 
Tras el fallecimiento de Stalin, en 1953, el socialismo sufrió una derrota política transitoria en la ex Unión Soviética. En el XX Congreso del PCUS (1956), una camarilla revisionista que actuó agazapada durante varios años al interior del partido tomó el control del Estado, revirtió el poder de los trabajadores e inició un proceso de restauración capitalista que desembocó en el derrumbe de la URSS en diciembre de 1990, cuando en ésta el capitalismo era ya totalmente dominante. Este hecho de ninguna manera significa el fracaso del socialismo, como afirman los defensores del capitalismo, es un revés que será superado por los trabajadores, los revolucionarios y los comunistas del mundo; es la confirmación que si el partido revolucionario del proletariado se aparta del marxismo leninismo debilita los pilares de la construcción socialista.
 
Cien años después del triunfo de la revolución de los soviets, los revolucionarios y los comunistas del mundo no miramos este acontecimiento con nostalgia, lo conmemoramos con la mirada puesta en el futuro, en la lucha que está por delante, que la libramos en nuestros países contra las clases dominantes y las potencias extranjeras. Lo festejamos con optimismo, porque sabemos que la historia no se detiene, porque en todos los continentes los trabajadores, la juventud, las mujeres, los pueblos pelean. Combaten por sus derechos, por su bienestar, por libertad, por la democracia, por el cambio social, por la paz. Esas luchas crecerán y se calificarán, tendrán que enfilarse en contra del sistema de explotación y sus sostenedores, contra la dominación imperialista, abrirán una nueva oleada de revoluciones sociales, en las que el legado de los obreros rusos, de Lenin y Stalin estará presente.
 
El socialismo es el futuro, ese futuro se sembró hace cien años y hay vientos en todo el planeta que lo harán florecer nuevamente. Los trabajadores, los pueblos, los comunistas luchamos con las banderas del marxismo leninismo desplegadas para que así sea. 
 
Quito, 28 de julio de 2017
 
Firman: Partido Comunista Revolucionario de la Argentina; Partido Comunista Revolucionario de Bolivia; Partido Comunista Revolucionario-Brasil; Partido Comunista de Colombia (Marxista Leninista); Juventud Democrática Popular de Colombia; Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador; Juventud Revolucionaria del Ecuador; Unión General de Trabajadores del Ecuador; Unidad Popular; Mujeres por el Cambio; Unión Nacional de Educadores; Federación Única Nacional de Afilados al Seguro Social Campesino; Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador; Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador; Frente Revolucionario de Izquierda Universitario; Confederación Unitaria de Comerciantes Minoristas del Ecuador; Confederación Unitarias de Barrios del Ecuador; Frente Popular; Unión de Artistas Populares del Ecuador; Sindicato de Trabajadores Independientes de Oficios Varios de El Salvador; Escuela Política Permanente de El Salvador; Partido Comunista de España (marxista-leninista); Partido Estadounidense del Trabajo; Plataforma Comunista-por el Partido Comunista del Proletariado de Italia; Partido Comunista de México (marxista-leninista); Frente Popular Revolucionario de México; Unión de la Juventud Revolucionaria de México; Partido Comunista Peruano (marxista-leninista); Movimiento de Mujeres por la Liberación Social-Perú; Frente Democrático Popular del Perú; Partido Socialista Revolucionario-Perú; Partido Bloque Democrático Popular del Perú; Asociación de Mujeres Luchadoras del Perú; Partido Marxista Leninista del Perú; Movimiento 26 de Abril de Puerto Rico; Partido Comunista del Trabajo de República Dominicana; Movimiento de Mujeres Trabajadoras de República Dominicana; Frente Amplio-República Dominicana; Juventud Caribe-República Dominicana; Frente Estudiantil Flavio Suero-República Dominicana; Partido de los Trabajadores (Túnez); Organización Comunista “28 de Febrero”-Uruguay.
 
 
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1 comentario:

  1. La clase obrera y los revolucionarios de todo el mundo celebramos el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, una revolución sin duda que cambió la Historia universal dirigida por Lenin y por el Partido Bolchevique. Con el triunfo de la misma se demuestra la confirmación de la verdad del marxismo-leninismo, lo que condujo a la eliminación de la propiedad de los medios de producción y la supresión de las clases explotadoras así como la instauración de una sociedad nueva que aportó la igualdad para el ser humano soviético.

    Después de derrotar a las fuerzas extranjeras y a la contrarrevolución se estableció y consolidó la dictadura del proletariado y preparó la edificación socialista en condiciones verdaderamente difíciles, pero Lenin y los bolcheviques consiguieron triunfar en lo que fue lo más grande del planeta. En aquellos diez dias la tierra tembló, y hoy, el marxismo-leninismo, cuando el capitalismo sufre su muerte súbita, es por lo que el marxismo-leninismo es mas necesario que nunca.

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